Del desarrollo religioso y cultural de nuestro monasterio nos da idea la figura de Beato, monje que vivió a mediados del siglo VIII, que en el año 776, (segunda versión en el 784) escribió el libro titulado "Comentario al Apocalipsis", para explicar el hermético texto de San Juan. Para su redacción nuestro monje se basó en otros libros de Santos Padres orientales y romanos, lo que nos indica la gran biblioteca que debía poseer el cenobio lebaniego.

En su tiempo Beato alcanzó gran fama por su intervención -junto con su compañero Eterio- en la controversia "adopcionista", defendiendo la ortodoxia católica frente a la herejía que afirmaba que Cristo era solamente hijo "adoptivo" de Dios. En el proceso se vio implicado el propio emperador Carlomagno, que convocó un Concilio en Ratisbona, en el cual se ratificaron las posturas de nuestro monje frente a los herejes.

Compuso así mismo el himno "O Dei Verbum", para la festividad de Santiago en la liturgia mozárabe, cuya alabanza del apóstol supuso el inicio del culto a Santiago como patrón de España y propició el descubrimiento del sepulcro de Santiago.

Pero Beato, además de su proyección histórica -pues fue consejero del rey asturiano Silo y confesor de la reina Adosinda- ha pasado a la Historia del Arte porque en su libro, junto a sus textos, comenzaron a incluirse ilustraciones y miniaturas que con el tiempo han tomado el nombre del autor del "Comentario", del que han llegado hasta nosotros 24 códices ilustrados, cuya temática y técnica fueron fundamentales para la evolución de la pintura y escultura mozárabe y románica.